CIO URITORCO

SOLOS EN EL UNIVERSO

JAIME MAUSSAN

YOHANAN DÍAZ

La Última Advertencia

fin del mundo Esta obra no es ninguna “invitación” a nada, tampoco tiene la intención de “conducir” a nadie a pensar de manera distinta, mucho menos “inducir” a alguno a ser parte de tal o cual “nuevo” culto. Considérelo, por  favor: –El último  llamado a  la  cordura–. Y es que todos nos hemos jactado de “conocer” La Palabra, mas las desgracias cotidianas como terremotos, inundaciones, tornados, huracanes, asesinatos, secuestros y violaciones, dejan más que claro, que “conocerla” ya no basta, hoy ¡es forzoso y necesario vivirla!, para que sólo así nos demos cuenta de que aquella imagen del “dios” anciano –que a todos nos juraron– que “todo lo perdona”, ¡HA SIDO UNA VIL MENTIRA!

Usted, amable lector, que se encuentra a punto de iniciar su lectura sobre esta investigación, es muy probable que algunas de estas notas no lo contenten, es posible que otras le causen un fuerte impacto al conocerlas. Lo que sí es muy seguro, es que cuando reflexione acerca de ellas, nunca más volverá a inclinar su cabeza ante aquello o aquel que no es DIOS, pues finalmente, habrá modificado su manera de ver y entender cuanto le rodea.

El tema a tratar, para “algunos” puede ser “espinoso”; pero a pesar de ello, le juro que a usted no le lastimará, pues le será enseñado el caudal informativo. Para “otros más”, este es un tema que ya está “trillado”; sin embargo, yo le juro que usted no se aburrirá cuando se le muestre, ilustrativamente, de dónde procede el sustento de esta afirmación. Y no descartaremos que aún para “terceros” pudiera ser un tema considerado como algo “santo”; no obstante lo anterior, yo le juro que usted no se condenará, si lo aprende con interés y con deseo de reflexión.

Esta riqueza de datos, le sugiero la viva de forma personal, y no sólo le dará esa serenidad por usted tan anhelada, sino también esa sabiduría que tanto le ha sido negada; y más aún, cuando compruebe que la ha tenido siempre ante sus ojos, pues La Biblia está dada, no la inventé yo. Sólo falta por parte de usted, asimilar con sentido común, con sentido práctico, con prudencia y con la finura de sus instintos, cada uno de los testimonios aquí sustentados para alcanzar tan fascinantes conclusiones.

-DESCARGUELO YA- La Ultima Advertencia

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por favor no se desespere, quizá tarde un poco.


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